viernes, 23 de enero de 2009

El paleocerebro reptiliano.


Una de las mayores desdichas y penurias de nuestro tiempo es el hermetismo de la vida profunda, de la vida verdadera, del sentir que ha ido a esconderse en lugares cada vez menos accesibles.
María Zambrano, "Para una historia de la piedad".

En el paleocerebro-reptiliano Ananké, cuando es dolor se transforma en percepción de estímulos de miedo y ejecución de respuestas para disipar los desasosiegos.

  • El Paleoencéfalo es la parte del cerebro y del sistema nervioso que se encarga de realizar las conductas rutinarias y rituales.
  • El paleo cerebro percibe el dolor interno que producen las necesidades corporales insatisfechas de conservación o reproducción y también percepciona el dolor externo que originan las agresiones de la naturaleza o los enemigos.
  • Cuando el Paleoencéfalo percibe el dolor, expresa una primera respuesta de miedo que le inducirá a elaborar conductas disipadoras de esa inicial turbación.

El cerebro reptiliano solo elabora conductas de disipación de miedo que resultan inconscientes y automáticas, el reptil se proporciona alimento cuando tiene hambre y agrede cuando se siente amenazado. Sus conductas son de disipación de dolor.

  • El cerebro reptiliano no tiene mecanismos para contener las respuestas aplicadas a un estímulo para disipar el miedo.
  • Las respuestas básicas son de satisfacer necesidades, imitar a lo conocido, agredir a lo amenazante débil, y huir ante lo amenazante fuerte.

El paleocerebro posee una memoria genética ya programada que no se modifica y posee una memoria arco-refleja que adquiere nuevas conductas por condicionamiento respecto de dolor y de alivio.

  • La memoria genética identifica a los objetos externos como amenazantes fuertes cuando las percepciones sensitivas visuales, auditivas y otras más, superan en mucho el rango de zozobra.
  • La memoria genética identifica a los objetos externos como amenazantes débiles cuando las percepciones sensitivas visuales, auditivas y otras más, no superan el rango de intranquilidad leve.
  • La memoria genética identifica a los objetos externos como objetos amenazantes débiles susceptibles de ser alimento y ser batidos cuando las percepciones sensitivas visuales, auditivas y otras más, no superan el rango de intranquilidad leve y las potencialidades y necesidades de alimentación sobre ese objeto son muy altas.

El paleocerebro no permite que ningún ser extraño entre en su espacio vital de territorio corporal, ante la intrusión de un ser distinto tiende a agredirlo, no obstante en el proceso de agresión primera, elabora conductas imitativas si estas son respondidas por el otro ser ignoto ambos se apaciguan y elaboran rituales mímicos.

  • El proceso de apaciguamiento mímico es debido a que el paleocerebro percibe en el ser inexplorado comportamientos idénticos a los que tiene su memoria genética, así pues interpreta que el otro ser es una extensión de su corporalidad, porque tiene los mismos mecanismos automáticos y se apacigua porque no desea dañarse a sí mismo.
  • La imitación de los sujetos de la misma especie hace que el imitante se simbiotice, simpatizando con el imitado y al realizar de forma repetitiva operaciones que no son derivadas del miedo, estas consiguen que el paleocerebro consuma sus ímpetus agresivos, se apacigüe y pierda el miedo al objeto primario que le desasosegó.
  • Esta situación se da con frecuencia entre progenitores y cachorros de la misma especie o en los rituales de apareamiento, en cuyo caso la perdida de miedo se ve agudizada por la emisión de feromonas.
  • La imitación de los sujetos de la misma especie hace que el imitante se simbiotice con el imitado y pierda el miedo a los de su misma estirpe, pero si algún miembro del grupo padece en un momento un estado de pánico, en ese momento por imitación inconsciente los demás miembros se sentirán contagiados y elaborarán conductas de fuga o agresión, sintiéndose mas desasosegados al funcionar en grupo, tal es el caso de la histeria colectiva.

El paleo cerebro posee genéticamente y reelabora por condicionamiento reflejos resolutivos de necesidades de caza, de alimentación y reproducción, contiene reflejos imitativos, muestra reflejos agresivos y despliega reflejos de fuga para disminuir sus esfuerzos por resistir al miedo.

  • Los reflejos imitativos establecen vínculos asociativos mímicos entre los menores y sus progenitores, para satisfacer las necesidades corporales de supervivencia y también forman lazos asociativos, para resolver las necesidades reproductivas.
  • Los reflejos agresivos tienden a destruir o aniquilar a cualquier objeto amenazante o competidor en la satisfacción de necesidades, siempre que el objeto a agredir no haya establecido un comportamiento mímico de identidad y siempre que el objeto amenazante sea percibido por la memoria genética como débil.
  • Los reflejos de fuga, actúan en momentos en que las estrategias agresivas no pueden producir éxito dada la extensión amenazante del enemigo, porque el objeto amenazante es percibido como muy fuerte por la memoria genética y el balance de miedo entre agredirle y huir hace favorable la fuga.

El Paleoencéfalo no tiene memoria a largo plazo, no recuerda acontecimientos del pasado y no prevé las consecuencias futuras, por lo que sus actuaciones no se auto-perciben como dignas de méritos o merecedoras de culpa.

  • Es la sede de todo comportamiento psicopático, en los sujetos que no tienen ninguna conciencia de culpa o mérito moral.

En los animales superiores las respuestas reflejas de este cerebro son succionadas por las redes neuronales límbicas y fronto-corticales.

Las partes del paleoencéfalo cerebral que regulan sus peculiares conductas psicopáticas respecto al dolor y al miedo son los ganglios basales, y el tallo cerebral.

El cerebro reptiliano tiene una corteza muy rudimentaria, siendo así que los Núcleos basales son de gran tamaño y realizan muchas funciones motoras.

  • Dentro de los ganglios basales están las redes neuronales del putamen y la sustancia negra, las cuales son estructuras fundamentales en el aprendizaje y la constitución de la memoria de condicionamientos reflejos.
  • El putamen es una estructura que desempeña un importante papel en el aprendizaje a través de refuerzo, aquí se inician inconscientemente los reflejos de afecto y detestación.
  • La sustancia negra es un entramado de muchas neuronas dopaminérgicas cuya función está muy vinculada con el aprendizaje reflejo.

Las respuestas de las neuronas dopaminérgicas se activan cuando una recompensa ante una conducta es presentada.

  • Las neuronas de dopamina se deprimen cuando una recompensa esperada es omitida.
  • Las neuronas de dopamina elaboran arcos reflejos que memorizan la predicción del éxito en conductas con resultados provechosos y asimilan las consecuencias del fracaso en conductas con resultados desagradables.
  • El cerebro reptilineo aprende a repetir comportamientos que conducen a maximizar recompensas, gracias a la dopamina.
  • El cerebro reptilineo recibe compensaciones dopaminérgicas, cuando elabora alguna de las rutinas individuales en los procesos resolutivos de necesidades de caza, de alimentación y reproducción, así pues están recompensadas con placer las conductas aisladas agresivas de acecho, de acorralamiento y aniquilación de una presa.

Tanto el olfato como la vista son elementos importantísimos de alerta, de proporción de alimento y establecimiento de conductas reproductivas.

  • En el cerebro de los reptiles la olfacción, el gusto y la vista son los estímulos básicos que desencadenan los procesos químicos de la dopamina y la melatonina.
  • La dopamina se asocia al sistema del placer del cerebro, inhibiendo las sensaciones de dolor.
  • La melatonina inicia la reconstrucción mediante el sueño de los daños estresantes sufridos por el organismo cuando estaba despierto, de tal manera que la inducción al sueño realizada por la melatonina es origen del funcionamiento de mecanismos inhibidores del dolor.

En los organismos superiores tales como los mamíferos o los humanos, es frecuente que la circulación de mensajes nerviosos se concentre en el paleoencéfalo elaborando comportamientos de miedo, si se recibe un estímulo nervioso de dolor muy fuerte por parte de la nocicepción visceral o bien si se recibe un estímulo amenazante tanto externo como interno.

Si la circulación de mensajes nerviosos en el paleoencéfalo es muy grande y no puede ser desviada a otras partes del encéfalo.

  • Entonces solo actúa el cerebro reptiliano respondiendo con miedo extremo.
  • En ese momento se elaboran los comportamientos de las personas calificadas como de psicópatas, esto es que carecen de sentimientos de culpa y se ejecutan también las actuaciones de los individuos considerados como paranoicos, esto es que siempre se sienten perseguidos.
  • En la psicopatía el cerebro reptiliano juega el papel de depredador y en la paranoia el de presa.

En los organismos superiores, es frecuente que la circulación de mensajes nerviosos se concentre y se bloquee en el paleoencéfalo debido a la circulación de estímulos internos amenazantes.

  • Si el cerebro reptiliano recibe muchas señales amenazantes desde la memoria del mesenencéfalo y desde la memoria del córtex.
  • Entonces la circulación de mensajes nerviosos se concentra en el paleoencéfalo y solo puede salir de ahí por medio de un comportamiento psicopático o paranoide.

La concentración de mensajes nerviosos en el paleoencéfalo tiende a elaborar una conducta refleja de miedo y alerta endocrina, correspondiente a la generalización del estímulo recordado, tal es el caso de las neurosis traumáticas.

El trauma psíquico es la representación por parte del paleocerebro en el presente de un acontecimiento pretérito dañino, recordado en la memoria del mesenencéfalo y la memoria del córtex.

  • En el trauma psíquico el hecho traumático recordado es entregado con mucha fuerza al paleocerebro, en forma de una corriente frenética en chorro, la cual impide la circulación nerviosa del recuerdo hacia otras partes encefálicas.
  • El hecho traumático es recordado bien por la percepción de un acontecimiento idéntico o bien por la apreciación mental de algún suceso semejante que simboliza el acontecimiento original pretérito.
  • El trauma psíquico determina la mayoría de los miedos y fobias que conforman la mente reptiliana, la cual, en algunas ocasiones, lleva al ser humano a comportarse como un animal salvaje.

En el trauma psíquico si la circulación de mensajes nerviosos provenientes de la memoria del mesenencéfalo y de la memoria del córtex hacia el paleoencéfalo no es muy grande y puede ser desviada a otras partes del encéfalo, entonces se lleva a cabo un arco reflejo que enlaza el recuerdo recibido en el paleocerebro con la parte del cerebro cortical elaboradora de conductas de intra-agresión, y también con los comportamientos endocrinos propios del miedo.

En el paleocerebro-reptiliano Ananké, cuando es placer proviene de las emisiones dopaminérgicas obtenidas en todas y cada una de las rutinas individuales que constituyen los rituales de caza y apareamiento, de tal manera que Ananké se transforma como fin en sí misma si se ejecutan comportamientos solo de acecho, solo de persecución, solo de acorralamiento y otros muchos mas.

La ejecución refinada de rutinas aisladas que componen los ritos de caza o reproducción, controlan y detienen los dolores y las motivaciones derivadas del Ananké del miedo. El Ananké placentero, vence al Ananké sufriente.

3 comentarios:

Maria Jesús dijo...

Sólo pasaba a saludarte, a desearte una feliz jornada de domingo y a decirte que estoy muy ilusionada porque voy a ser entrevistada en un programa radiofónico ¡no me lo puedo creer! y quería compartirlo contigo

Maria Jesús dijo...

¡Hola! Venía a dejarte un saludo y a desearte una feliz semana.

salvadorpliego dijo...

Realmente impactado con tu blog. Me encantó. Te felicito.