lunes, 9 de marzo de 2009

El cerebro límbico paleomamífero.



Ahora queda claro por qué se ha sentido a menudo como si las «verdades lógicas» pudieran ser «postuladas» por nosotros: podemos, en efecto, postularlas en la medida en que podemos postular una notación satisfactoria. Tractatus Logico-Philosophicus Ludwig Wittgenstein.
Si bien el cerebro reptilíneo es capaz de clasificar lo que percibe según el criterio de sus necesidades, la capacidad memorística del cerebro paleomamífero almacena los resultados de las conductas viejas y nuevas, elaborándo juicios según el criterio de sus emociones.
  • El cerebro paleomamífero, clasifica emocionalmente, computa y ordena sus necesidades mediante un balance emocional de alegría y tristeza.
  • El cerebro paleomamífero no puede desconectar su actividad imaginativa de la actividad motora, todo lo que piensa se tiene que realizar en el presente y todos sus juicios son simultáneos a sus acciones.
  • El cerebro paleomamífero no puede imaginar a futuro fuera de los actos presentes que realiza, porque sólo los modifica mediante las experiencias del pasado almacenado.
  • El cerebro paleomamífero sólo tiene conciencia del tiempo pasado según la duración de la perturbación anímica de los acontecimientos pretéritos, los cuales se disipan con el olvido, este hace cesar y censura las presentaciones de memoria o de afecto.

El cerebro paleomamífero es el lugar del encéfalo donde se dan los procesos de entendimiento de conceptos y su enjuiciamiento emocional.

  • Es el lugar del encéfalo donde se ejecutan las actividades de memorización emocional de lo enjuiciado.
  • Es el lugar del encéfalo donde se elaboran compulsiones a la actuación emotiva bien para el disfrute del placer o bien para evitar el dolor.

Se entiende por emoción a cualquier alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.

  • El ánimo es la autopercepción de la continua sucesión de aspiraciones, deseos, y acciones tendentes a la satisfacción de necesidades.
  • El ánimo está medianamente satisfecho mientras actúa hacia un fin y queda emocionalmente frustrado cuando no hay satisfacción.
  • El ánimo queda recompensado emocionalmente cuando hay éxito, los estados de frustración y de recompensa perturban emocionalmente al ánimo.

En el cerebro paleomamífero se ejecutan las conductas y las series secuenciales de rutinas reptilíneas.

  • Cada rutina está impregnada por las sensaciones emocionales de alegría o tristeza.
  • Sí la intensidad de estas emociones básicas es muy alta entonces se inhiben las rutinas posteriores de la serie secuencial reptilínea.
  • Todo ello supone que si un mamífero ataca a un compañero para defender su territorio y el atacado muestra una conducta muy expresiva de derrota y sumisión, entonces el atacante se ve invadido por un gran sentimiento de alegría que detiene la siguiente rutina de destrucción del vencido.
  • En el cerebro paleomamífero se detienen o modulan las series conductuales por la impregnación de los vertidos químicos que producen sentimientos de alegría o tristeza.

En el cerebro paleomamífero se ejecutan las conductas y las series secuenciales de fuga ante peligros memorizados, bien de forma innata.

  • Bien de forma experiencial o bien de forma aprendida por comportamientos miméticos de la especie.
  • Toda conducta de fuga proveniente de una rivalidad que obliga al fugado a renunciar a una necesidad importante que debe satisfacer, produce tristeza.
  • Una vez concluida la retirada, el asustado debe reiniciar rutinas satisfactorias para desviar la insatisfacción de la no consecución de la necesidad primera hacia otras actividades que resuelvan su desazón, y mientras actúa así se sentirá triste.

Las conductas básicas satisfactorias resolutorias de frustraciones son la elaboración de rituales de alimentación, la elaboración de rituales de reproducción, y también la elaboración de rituales de caza y agresión.

  • Cuando las elaboraciones de conductas disipantes de la frustración no satisfacen del todo la desazón provocada por la renuncia a la primera conducta complaciente.
  • Entonces el cerebro paleomamífero se siente triste y decide autoagredir su propio cuerpo con somatizaciones corporales y el sentimiento de tristeza.
  • La tristeza autoagresiva disipa el miedo y proporciona por esta disipación la cuantía de placer que se necesita para satisfacer la primaria necesidad que fue frustrada por la rivalidad.

Cuando no se ha apaciguado suficientemente al rival, prevalece siempre una sensación de miedo al antagonista que solo se puede superar cuando el competente es débil y puede ser vencido.

  • Cuando el rival reitera con mucha frecuencia sus peleas sobre un individuo determinado, obteniendo muchas victorias, deja al derrotado cautivo y triste presa de un continuo miedo al vencedor.
  • El rival en ese momento establece un reflejo de miedo y huida emocional permanente en el perdedor ante la presencia del victorioso, aunque no haya un escenario de pelea.

En el cerebro paleomamífero las conductas y las emociones se detienen por arcos reflejos producidos por situaciones de rivalidad acompañadas de tristeza.

  • Los cerebros paleomamíferos tienden a elaborar rituales y rutinas específicas de rivalidad agresividad sobre cerebros más débiles de la misma especie para obtener placer y librarse de frustraciones produciendo en quien los recibe miedo, huida emocional y tristeza.
  • Esto es el síndrome del vencedor a ultranza.

Las acciones emocionales impulsadas por el cerebro paleomamífero son arcos reflejos establecidos entre los juicios emotivos de lo percibido y las actuaciones de acercamiento o alejamiento sobre lo enjuiciado.

  • El conjunto de los diversos arcos reflejos encadenados entre los juicios emotivos y las posibles actuaciones, causan en el cerebro paleomamífero raciocinios y decisiones emocionales.

Si bien el cerebro reptilíneo nunca se percibe a sí mismo como placiente o sufriente, en el caso del cerebro paleomamífero los movimientos emocionales de placer o dolor le permiten al individuo mamífero entenderse como feliz o triste.

  • Los comportamientos mímicos del cerebro reptilíneo se convierten en este cerebro en conductas de aprendizaje emocional.
  • Las rutinas dopaminérgicas del cerebro reptilíneo se convierten aquí en comportamientos emocionales placenteros.
  • La fruición reptilínea se convierte en alegría.
  • El malestar reptilíneo se convierte en tristeza.
  • El miedo y la agresividad se detienen emocionalmente debido a las amenazas y surge la tristeza.

El Sistema Límbico encefálico, conforma básicamente el cerebro paleomamífero.

  • Constituye el asiento de la emociones, de la inteligencia afectiva y motivacional.
  • Trabaja en sintonía con el reptil.
  • Está constituido por el hipotálamo, hipocampo y la amígdala cerebral.

El Hipotálamo es el sistema de alarma cerebral, su estimulación produce agresividad.

  • La estimulación del hipotálamo dorsal produce conducta defensiva.
  • La estimulación del hipotálamo medial produce conducta ofensiva.
  • Y la estimulación del hipotálamo lateral produce conducta depredadora.
  • La sobreestimulación del hipotálamo dorsal produce depresión y tristeza.
  • La norepinefrina, y la noradrenalina son neurotransmisores recibidos por receptores neuronales que estimulan al hipotálamo.
  • La serotonina y la dopamina son neurotransmisores recibidos por receptores neuronales que inhiben el hipotálamo.
  • El cortisol es una hormona producida en el córtex adrenal de las glándulas suprarrenales que inhibe al hipotálamo y la hipófisis.
  • Neuropeptido Y, Galanina son hormonas excitadoras del hipotálamo.

La excitación de la amígdala cerebral implanta los procesos de expresión del miedo y manifestación de emociones negativas.

  • La inhibición de la amígdala ejecuta las tareas de detención del miedo, de eliminación de angustia y ansiedad, a la vez que ejecuta la expresión de comportamientos afectivos.
  • Un exceso de inhibición de la amígdala impide el acceso a muchos recuerdos acostumbrados de la memoria habitual y a las rutinas automatizadas almacenadas en la memoria mecánica.
  • La oxitocina es una hormona inhibidora de la amígdala.
  • La vasopresina es una hormona excitadora de la amígdala.
  • El ácido g-aminobutírico GABA, funciona como neurotransmisor inhibidor en la amígdala y por consiguiente detiene las actividades de miedo, las emociones negativas, también se dificultan muchos recuerdos acostumbrados de la memoria habitual y las rutinas automatizadas almacenadas en la memoria mecánica.
  • El ácido glutámico GLU es un neurotransmisor excitador de la amígdala, excitándo los procesos de expresión del miedo y emociones negativas.

El Hipocampo selecciona los aspectos más relevantes de los menos relevantes en la percepción de una experiencia concreta.

  • Ello se lleva a cabo enlazando la intensidad emocional perceptiva y el objeto advertido, con el objeto de almacenar a este en la memoria a largo plazo.
  • La acetilcolina y el ácido glutámico GLU son neurotransmisores excitadores del hipocampo.
  • El ácido g-aminobutírico GABA, funciona como neurotransmisor inhibidor en el hipocampo y por consiguiente en las actividades de la memoria.
  • La serotonina es un neurotransmisor recibido por receptores neuronales que inhiben el hipocampo deteniendo las afectaciones emocionales.
  • La serotonina estimula la generación de nuevas neuronas en el hipocampo reconstruyendo la memoria emocional dañada.

El hipocampo enlaza los acontecimientos percibidos con las emociones.

4 comentarios:

Maria Jesús dijo...

Paso a dejarte un saludo y a visitarte de nuevo

Anónimo dijo...

Microchip-666

Anónimo dijo...

Romanos 10. Si confiesas con tu boca que Jesucristo es tu Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salv@.

Anónimo dijo...

Sus dos blogs son el reflejo de un victimismo patético y de una mente enferma encerrada en un laberinto de cobardía: es usted un mediocre y un gilipollas.

Le recomiendo que reviente de una vez para acabar con sus sufrimientos, y deje de hacer perder el tiempo a los que, por desgraciada casualidad, caemos en su blog (pues estoy seguro de que nadie lo visita voluntariamente desde hace mucho, mucho tiempo, ¿verdad?). No le interesa usted a nadie; ¿ve cómo es mejor que se muera?